Nueva norma europea eleva emisiones reales de híbridos enchufables

Redacción

Los híbridos enchufables dejaron atrás las cifras optimistas de consumo y emisiones que durante años marcaron su discurso comercial. Desde el 1 de enero de 2026 entró en vigor la norma Euro 6e-bis en la Unión Europea, obligando a que todos los modelos vendidos cumplan con criterios de homologación más estrictos y cercanos a la conducción real.

Hasta ahora, muchos vehículos reportaban consumos y emisiones de CO₂ basados en supuestos favorables sobre uso casi exclusivo del modo eléctrico. En la práctica, esos valores rara vez coincidían con el día a día de los conductores. En España, la Organización de Consumidores y Usuarios ya había advertido que las etiquetas ambientales no reflejaban el impacto real de estos coches.

Uno de los casos más ilustrativos es el Ford Kuga PHEV. Antes de la rehomologación declaraba 0.9 litros cada 100 kilómetros y 20 gramos de CO₂ por kilómetro. Con la nueva metodología pasó a 2.7 l/100 km y 52 g/km de CO₂, prácticamente el triple en emisiones certificadas. Estos ajustes impactan directamente en el objetivo medio de 115 g/km que los fabricantes deben cumplir hasta 2027 para evitar sanciones comunitarias.

La Euro 6e-bis introduce tres cambios clave. Primero, amplía la distancia de referencia utilizada para calcular la proporción de uso eléctrico frente al motor de combustión: de 800 a 2,200 kilómetros, reduciendo así la sobreestimación del modo eléctrico. Segundo, endurece las pruebas de Emisiones Reales de Conducción (RDE), con rangos de temperatura más amplios y controles más estrictos para contaminantes como NOX y partículas. Tercero, obliga a incorporar sistemas avanzados de monitorización a bordo que registran de forma continua consumo y emisiones.

El efecto no es solo técnico. Modelos que antes quedaban por debajo de los 120 g/km podrían ahora superar ese umbral y enfrentar en algunos países un impuesto adicional de 4.75%. Para empresas y gestores de flotas, el cambio obliga a recalcular costos y estrategias de renovación.

La regulación será aún más exigente en 2028 con la Euro 6e-bis-FCM, que ampliará las pruebas a 4,260 kilómetros y reforzará la monitorización continua del consumo. El objetivo es cerrar definitivamente la brecha entre laboratorio y carretera y preparar al sector ante la futura normativa Euro 7.