Redacción
La Organización Mundial de la Salud (OMS) emitió las primeras recomendaciones para realizar la edición genética en humanos, una práctica que es posible, pero que ha sido cuestionada porque sus efectos a mediano y largo plazo no pueden ser comprendidos.
Entre tantos está el aspecto ético, y cómo la técnica podría ser usada no solamente para prevenir enfermedades, sino también para elegir características físicas en un bebé, lo que activa la discusión en torno a la eugenesia. Incluso en el peor de los casos, un mal uso de la técnica, intencionado o no, podría impedir que el organismo funcione adecuadamente y esas características genéticas pasarían de generación en generación.
La Organización Mundial de la Salud se ha posicionado sobre la edición del genoma humano: por dos años ha realizado consultas a cientos de participantes, entre científicos e investigadores, pacientes, pueblos indígenas y hasta líderes religiosos, según el organismo.
Su director, el doctor Tedros Adhanom, ahora ha asegurado que “la edición del genoma humano tiene el potencial de mejorar nuestra capacidad para tratar y curar enfermedades”, pero matiza en que el mejor de los resultados solo se logrará si no se usa la técnica para “alimentar una mayor inequidad en materia de salud entre los países”.
La OMS enlista entre los potenciales beneficios de la edición genética diagnósticos más precisos, tratamientos dirigidos, y la prevención de trastornos genéticos. Incluso la técnica puede mejorar el tratamiento de varios cánceres, según la OMS. Pero los riesgos observables hasta ahora incluyen la irrevocabilidad de la técnica: un efecto perjudicial podría ser permanente, pues la edición genética en humanos produce efectos que se heredarán a nuevas generaciones.
El posicionamiento de la OMS no solamente es un resumen de las preocupaciones éticas y los potenciales beneficios de la edición genómica, sino que además establece marcos para la vigilancia de procesos de investigación, especialmente importante si se considera que en países como España los experimentos de edición genética embrionaria continúan. Apenas en 2020 fue anunciada la modificación de 40 embriones por un equipo del Instituto de Investigación Biomédica de Bellvitge.
Otros aspectos sobre los que se emiten recomendaciones son propiedad intelectual, valores y principios éticos y colaboración internacional para las investigaciones.
Uno de los casos más polémicos relacionados con la edición genética ocurrió en 2018, cuando un científico chino consiguió modificar genéticamente a dos bebés gemelas con la intención de que las niñas tuvieran la menor probabilidad de heredar el VIH de sus padres, por medio de una técnica conocida como CRISPR.
A nivel internacional, decenas de expertos condenaron el proyecto tachándolo de monstruoso, irresponsable, peligroso, decepcionante o prematuro.
Con información de Xataka México
