Redacción
La permanencia de Rubén Rocha Moya al frente del gobierno de Sinaloa pone a prueba la unidad de Morena. Un sector del partido, encabezado por la senadora Guadalupe Chavira de la Rosa, ha roto filas para exigir públicamente la renuncia o licencia del mandatario, tras los señalamientos del Departamento de Justicia de Estados Unidos que lo vinculan con el narcotráfico.
En una carta abierta a la opinión pública, Chavira de la Rosa fue contundente: el gobernador debe separarse del cargo para permitir que la Fiscalía General de la República (FGR) realice las investigaciones pertinentes sin interferencias. “Sinaloa no puede quedar atrapado entre la gravedad de una acusación internacional y la parálisis de su gobierno”, sentenció la legisladora por la Ciudad de México.
La presión interna ha impedido que el bloque de gobernadores y senadores de la Cuarta Transformación emita un posicionamiento conjunto de respaldo hacia Rocha Moya. La negativa de perfiles como el de Chavira ha bloqueado el consenso, dejando al descubierto una grieta sobre cómo manejar la crisis ética y política que envuelve al sinaloense.
Pese a las voces críticas, figuras de peso dentro del partido como Adán Augusto López y Gerardo Fernández Noroña han manifestado su apoyo irrestricto al gobernador. Sin embargo, esta defensa no ha estado exenta de consecuencias sociales. Fernández Noroña fue increpado por ciudadanos al salir de un restaurante en el Centro Histórico de la Ciudad de México, precisamente por su postura en favor del mandatario sinaloense.
Con información de Excélsior.
