Redacción
Ciudad de México.- Una tormenta se gesta en el corazón del patrimonio artístico nacional. Casi 400 profesionales de la cultura, entre académicos, artistas y curadores, han suscrito una carta abierta manifestando su profunda “consternación” ante el inminente traslado de la célebre Colección Gelman (ahora denominada Gelman Santander) hacia España.
De acuerdo a La Vanguardia, el conjunto incluye piezas icónicas de Frida Kahlo, Diego Rivera, Rufino Tamayo y David Alfaro Siqueiros.
El acuerdo con Banco Santander estipula que las cerca de 160 obras viajarán este verano para inaugurar el nuevo centro cultural Faro Santander en territorio español. Aunque la institución bancaria asegura que el traslado es temporal y que se encargará de la conservación, los firmantes de la misiva denuncian una alarmante falta de transparencia.
La preocupación radica en la ambigüedad de los términos: mientras el gobierno federal proyecta el regreso de las obras para 2028, declaraciones públicas sugieren una “presencia permanente, pero dinámica” en España, lo que el sector cultural interpreta como una estancia indefinida que violaría la legislación vigente.
Patrimonio bajo protección de “Monumento Artístico”
Los expertos recuerdan que gran parte de la obra, especialmente la de Frida Kahlo, goza de la declaratoria de Monumento Artístico, la protección legal más rigurosa en México. Bajo esta ley:
La salida del país solo puede ser temporal, el Estado está obligado a promover la repatriación de sus obras, no su exportación prolongada, cualquier movimiento debe ser justificado con explicaciones públicas, algo que, según los denunciantes, no ha ocurrido.
Para la comunidad cultural, este caso no es un incidente aislado, sino un precedente riesgoso para la identidad nacional. Tras casi 20 años de no exhibirse públicamente en México de forma integral, la colección se encuentra actualmente expuesta en el país, lo que hace que su salida inmediata se sienta como una pérdida sensible para el público local.
La exigencia es clara: que las autoridades garanticen el cumplimiento estricto de la ley y que se aclare, con documentos en mano, bajo qué condiciones y por cuánto tiempo exacto el patrimonio de México cruzará el Atlántico. Por ahora, el gobierno mantiene la fecha de 2028 como límite, pero la desconfianza del gremio artístico sigue en aumento.
Con información de La Vanguardia.
