Redacción
Este domingo 5 de abril, los cuatro integrantes de la misión Artemis II iniciaron su quinto día de travesía espacial, consolidando un hito que la humanidad no experimentaba desde hace más de medio siglo: el regreso de vuelos tripulados al entorno lunar.
A bordo de la nave Orión, la tripulación despertó a una distancia de 346 mil kilómetros de la Tierra y a solo 65 mil kilómetros de su objetivo, la Luna, marcando el tramo final de un viaje que ha cautivado al mundo entero.
La NASA ha difundido imágenes inéditas captadas por la propia tripulación, donde se aprecia la majestuosidad de la Tierra alejándose y siendo iluminada en distintas fases durante el tercer día de misión. Entre el contenido visual más destacado, se encuentran momentos íntimos y técnicos de los astronautas.
La jornada de este domingo comenzó con un fuerte componente emocional. La tripulación recibió un mensaje especial de Charlie Duke, veterano del Apolo 16 y una de las pocas personas que ha caminado sobre la superficie lunar (1972). Duke recordó el legado de las misiones Apolo y expresó su respaldo total a esta nueva generación, subrayando que Artemis II representa un salto estratégico para la exploración del espacio profundo.
Uno de los logros científicos y visuales más impactantes ocurrió horas antes, cuando la NASA confirmó que los astronautas lograron observar directamente la cuenca Orientale. Se trata de un gigantesco cráter lunar cuya estructura concéntrica se asemeja a una “diana”.
Según la agencia espacial, es la primera vez en la historia que el ojo humano aprecia este sitio desde esta perspectiva específica, un avance significativo que supera las capacidades de observación satelital previa y reafirma la importancia de la presencia humana en el espacio.
La misión continúa su curso sin contratiempos, preparando el terreno para lo que será el sobrevuelo más cercano al satélite natural en las próximas horas.
Con información de AFP.
Foto: X.
