La alarmante escasez de capacidad de procesamiento en la industria de la Inteligencia Artificial (IA) ha alcanzado un nuevo punto crítico, afectando incluso a los gigantes tecnológicos más consolidados del planeta. De acuerdo con un reporte publicado por el diario Financial Times, Google se ha visto obligado a racionar el acceso a su modelo Gemini ante una demanda sin precedentes, teniendo como principal afectada a Meta, la compañía liderada por Mark Zuckerberg.
La firma matriz de Facebook e Instagram había solicitado formalmente la compra de una mayor capacidad de procesamiento en la nube a Google; sin embargo, el hiperescalador tuvo que rechazar la petición al verse incapaz de satisfacer el volumen requerido. Esta limitación de infraestructura ha provocado el retraso de múltiples proyectos internos dentro de Meta y ha obligado a la dirección a emitir directivas para que sus empleados moderen el uso diario de tokens.
Meta: Dependencia de Gemini y retrasos operativos
A pesar de que la empresa de Zuckerberg invierte masivamente en su propia familia de modelos de código abierto (Llama), fuentes internas confirmaron que Meta recurre a Gemini para procesos críticos debido a su alto rendimiento. La tecnología de Google era utilizada activamente por Meta en áreas clave como:
- Moderación y seguridad: Detección automatizada de fraudes y filtrado de contenido sensible en sus plataformas sociales.
- Soporte comercial: Operación de chatbots de atención al cliente y herramientas de asistencia para anunciantes.
- Desarrollo interno: Optimización y asistencia en tareas de programación para sus ingenieros.
Aunque Meta planea construir un macrocentro de datos con una extensión equivalente a la isla de Manhattan para ganar independencia tecnológica, carece de una división de servicios en la nube consolidada como Google Cloud, AWS de Amazon o Azure de Microsoft, lo que acentúa su vulnerabilidad ante la falta de hardware de terceros.
La nube es la verdadera “gallina de los huevos de oro”
Mientras persisten las dudas sobre la rentabilidad a largo plazo de los modelos de IA generativa y empresas como OpenAI reportan pérdidas financieras considerables, el negocio de la infraestructura en la nube se consolida como el gran ganador del ecosistema tecnológico.
Google reportó ingresos históricos en su división de Cloud, alcanzando una facturación de 20,000 millones de dólares en el primer trimestre del año, lo que representa un incremento del 63% respecto al periodo anterior. El propio director ejecutivo de Alphabet, Sundar Pichai, advirtió que la cifra de ingresos pudo ser significativamente mayor de no haber sido por el cuello de botella que representa la falta de cómputo.
Una infraestructura insuficiente ante la demanda masiva
Que un hiperescalador de la escala de Google —con una inversión de cientos de miles de millones de dólares anuales en chips de última generación, plantas de energía y servidores— tenga que limitar a clientes de primer nivel como Meta revela la magnitud de la crisis.
Para intentar paliar este déficit de infraestructura, se dio a conocer que Google desembolsará 920 millones de dólares mensuales a SpaceX con la finalidad de arrendar y aprovechar la red de conectividad y soporte de la firma aeroespacial. Los analistas del sector anticipan que la carrera por la construcción de centros de datos no cesará a corto plazo, prolongando de manera colateral el desabasto global de memorias DRAM en el mercado de semiconductores.
Con información de Xataka.
