Redacción
Con la llegada de cuatro machos de lobo mexicano, el Museo del Desierto de Coahuila (Mude) reactivó sus esfuerzos para impulsar la reproducción de esta especie en peligro de extinción, considerada una de las más amenazadas de Norteamérica. Los ejemplares permanecen actualmente en cuarentena dentro del área de Desierto Viviente, como parte del protocolo previo a su integración al albergue del museo.
En México, la población del lobo mexicano sigue siendo crítica: apenas unos 30 ejemplares viven en libertad y poco más de un centenar se encuentran distribuidos entre zoológicos, centros de conservación y reservas. A escala binacional, entre México y Estados Unidos se contabilizan alrededor de 620 lobos, una cifra que especialistas consideran aún insuficiente para garantizar la supervivencia de la especie.
Fernando Toledo González, director de Desierto Viviente, explicó que los cuatro machos provienen de la Comisión Estatal de Parques Naturales y de la Fauna (Cepanaf), del Estado de México, y arribaron al museo el pasado 9 de enero. Durante la cuarentena, el monitoreo se centra en su dieta, la revisión de heces y la observación de su comportamiento, con el fin de descartar enfermedades o alteraciones que puedan comprometer su adaptación.
El objetivo final del programa es la liberación en vida silvestre de estos lobos o de su descendencia, por lo que el manejo evita cualquier tipo de contacto humano. De acuerdo con especialistas, la interacción con personas reduce las probabilidades de supervivencia y puede afectar incluso a las siguientes generaciones.
El lobo mexicano fue declarado extinto en vida silvestre en 1976, tras décadas de cacería y campañas de erradicación en México y Estados Unidos. A partir de programas de reproducción y conservación, hoy su estatus es de “en peligro de extinción”, lo que representa un avance, aunque todavía frágil.
El Museo del Desierto se integró formalmente al esfuerzo binacional en 2009, luego de cumplir con estrictos requisitos de infraestructura y manejo. Desde entonces, en sus instalaciones han nacido 27 cachorros, que posteriormente fueron trasladados a otras sedes del programa.
Especialistas advierten que los principales retos para la recuperación del lobo mexicano siguen siendo la falta de espacios para su manejo, la necesidad de más instituciones involucradas y la educación ambiental de las comunidades. Pese a ello, los avances genéticos y el seguimiento con tecnología satelital mantienen vigente la expectativa de que la especie logre consolidar su regreso a los ecosistemas del país.
Con información de: Milenio
