Redacción
Ciudad de México.-Desde su inauguración y hasta junio de 2026, el Tren Maya acumula pérdidas y gastos de operación por 14 mil 104 millones de pesos, frente a ingresos de apenas mil 60 millones de pesos por concepto de venta y prestación de servicios. La cifra de ingresos representa el 7.5% de los recursos erogados para su funcionamiento, situando el costo real de traslado en 209 mil 365 pesos por cada uno de los 2.6 millones de pasajeros transportados desde el 15 de diciembre de 2023, al promediar los costos de construcción, pérdidas y gastos de operación acumulados.
Durante el primer semestre de 2026, la obra ferroviaria administrada por la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) registró un déficit de 5 mil 13 millones de pesos, superando el saldo negativo total reportado en 2025 de 4 mil 810 millones de pesos. Este margen de pérdidas operativas equivale a un promedio de 27.6 millones de pesos diarios en el transcurso del primer semestre del año.
Frente a la crisis financiera, la Sedena otorgó mediante adjudicación directa un contrato por 17.3 millones de pesos a la empresa Mextypsa, S.A. de C.V. para la elaboración de un diagnóstico integral y un plan estratégico proyectado de 2026 a 2030, que concluye en febrero de 2027. Adicionalmente, el organismo destinó 40.4 millones de pesos en estrategias de promoción comercial e instalación de pabellones turísticos en ferias nacionales e internacionales, además de campañas publicitarias en medios tradicionales y plataformas de streaming.
Especialistas de organizaciones como Mexicanos contra la Corrupción y la Propiedad y Transparencia Mexicana señalaron fallas estructurales de origen en la planificación del trazado, la lejanía de estaciones respecto a los núcleos urbanos y la falta de vocación del sector militar en la gestión de servicios turísticos. De acuerdo con los análisis técnicos presentados, se descarta un equilibrio financiero en el corto plazo, proyectando que la eventual incorporación del servicio de transporte de mercancías requerirá de al menos cinco años para estabilizar la sustentabilidad del proyecto.
