Redacción
Chihuahua.-En un giro inesperado para la política de seguridad en el norte del país, César Jáuregui presentó este lunes su renuncia como titular de la Fiscalía General del Estado de Chihuahua. La dimisión ocurre tras el fuerte cuestionamiento social y político derivado de los hechos del pasado 19 de abril, donde perdieron la vida dos agentes estatales y dos instructores de la embajada de Estados Unidos durante un polémico despliegue en el municipio de Morelos.
Durante su mensaje de despedida, Jáuregui admitió que existieron graves fallas en la gestión institucional y en el flujo de información sobre el caso. El ahora exfuncionario señaló que, en un acto de congruencia, decidió apartarse del cargo para no entorpecer las indagatorias y permitir que las autoridades correspondientes realicen una revisión autónoma y exhaustiva sobre las omisiones que vulneraron los mecanismos de control de la Fiscalía.
El incidente original fue reportado como una emboscada o accidente sufrido por un convoy que regresaba de destruir laboratorios clandestinos; sin embargo, la narrativa oficial comenzó a fracturarse este lunes. Wendy Paola Chávez, encargada de la investigación, reveló que los altos mandos no estaban debidamente informados sobre el operativo y, de manera contradictoria a las primeras versiones, negó que los elementos estuvieran participando activamente en las tareas de destrucción de laboratorios al momento del suceso.
Esta renuncia se produce en un contexto de alta tensión diplomática y legislativa, justo cuando el Senado de la República esperaba la comparecencia de las autoridades estatales para esclarecer la presencia y el rol de los agentes extranjeros en territorio chihuahuense. Con la salida de Jáuregui, la administración estatal busca mitigar la crisis de confianza pública mientras se definen las responsabilidades legales por la muerte de los cuatro efectivos.
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