Brasil.-Iolanda Ribeiro Conti, una mujer brasileña originaria de Minas Gerais, ha conmovido al mundo tras recibir su diploma de educación secundaria a los 91 años de edad. Su historia, marcada por décadas de trabajo físico y falta de oportunidades, alcanzó un punto máximo de éxito al subir al escenario con toga y birrete en la Escuela Estatal Padre Conrado Sivila, en Guarulhos, demostrando que nunca es tarde para el aprendizaje.
La vida de Iolanda estuvo alejada de las aulas desde temprana edad; a los 8 años ya trabajaba en el campo y a los 11 se mudó a São Paulo con la esperanza de estudiar, pero terminó dedicada a labores domésticas. Durante la mayor parte de su vida adulta se desempeñó en servicios de limpieza y lavanderías, manteniendo siempre el anhelo pendiente de aprender a leer y escribir.
El giro decisivo ocurrió hace apenas seis años, cuando a la edad de 85 años y con el apoyo de su hija, se inscribió en un programa de Educación de Jóvenes y Adultos (EJA). En ese entonces, Iolanda logró el primer gran hito de su educación: escribir su propio nombre. A partir de ahí, su disciplina fue inquebrantable, asistiendo a clases sin importar el clima y manteniendo el ritmo de estudio de compañeros décadas más jóvenes.
Tras completar la primaria en 2023 y la secundaria en 2024, su trayectoria académica no se detendrá aquí. Gracias a su destacado esfuerzo, Iolanda ha recibido una beca para cursar la carrera de Nutrición en la Universidad de Guarulhos. Su caso se ha convertido en un símbolo de la eficacia de los programas de alfabetización para adultos en Brasil y en un poderoso recordatorio de que la constancia puede abrir puertas en cualquier etapa de la vida.
Fotografía Q´Pasa
