Redacción
El Tren Maya, una de las obras de infraestructura más ambiciosas en la historia moderna de México, enfrenta serios cuestionamientos sobre su confiabilidad operativa. Lo que inició como una promesa de viajes modernos y tecnología de vanguardia para conectar el sureste del país ha comenzado a tropezar de forma recurrente: desde su inauguración, el sistema ya suma al menos 25 episodios de pérdida de potencia en sus convoyes, una cifra que descarta la teoría de incidentes aislados y enciende las alarmas sobre el estado de la flota ferroviaria.
El caso más reciente se registró a principios de este mes de julio de 2026, durante un recorrido entre Cancún y Mérida. El convoy sufrió una avería mecánica que dejó a los pasajeros varados a mitad del trayecto durante seis horas, a la espera de que otra unidad acudiera en su auxilio para reanudar el viaje. Más allá del prolongado retraso, el evento reavivó las dudas sobre el desempeño real de un equipo de transporte prácticamente nuevo.
La radiografía de las fallas: datos vía transparencia
La verdadera dimensión del problema técnico quedó expuesta gracias a una investigación de El Financiero, basada en solicitudes de transparencia gubernamental. Documentos entregados por la Agencia de Trenes y Transporte Público Integrado (ATTRAPI) confirman la existencia de 24 registros oficiales de eventos relacionados con la falta de potencia entre el 15 de diciembre de 2023 y el 14 de abril de 2026.
Al sumar el percance de inicios de julio, la cifra asciende a 25 fallas generalizadas. La bitácora de incidencias revela que el problema es de origen, pues el primer caso documentado ocurrió el 17 de enero de 2024, apenas unas semanas después del arranque oficial de operaciones.
De acuerdo con los reportes técnicos, las fallas están directamente vinculadas a problemas en el suministro eléctrico de las unidades. La situación resulta crítica si se toma en cuenta que el material rodante fue adquirido mediante un contrato de 37 mil millones de pesos con la empresa francesa Alstom, encargada de proveer 42 trenes nuevos de última generación.
Opacidad y contradicciones en la información oficial
A la problemática técnica se añade la falta de certeza en las cifras gubernamentales. Al ser cuestionada sobre el historial de siniestros por falta de potencia, la empresa estatal operadora del Tren Maya remitió a la sección de prensa de su portal web, un espacio que carece del historial completo de incidencias.
Asimismo, la paraestatal únicamente reconoció dos eventos de este tipo en sus informes (fechados el 25 de marzo y el 19 de agosto de 2025). Esta postura oficial no coincide con las bases de datos entregadas por la propia autoridad ferroviaria (ATTRAPI), abriendo una brecha de opacidad sobre la administración del proyecto.
Impacto financiero y percepción pública
Las interrupciones en el servicio llegan en un momento financiero delicado para el megaproyecto. Cifras citadas en la misma investigación periodística señalan que la operación del Tren Maya arrastra pérdidas cercanas a los siete millones de pesos diarios.
En la industria ferroviaria moderna, la continuidad y certeza del servicio son tan cruciales como la velocidad o el confort. Con un promedio de fallas constante y el descontento de los usuarios varados, el Tren Maya no solo enfrenta el reto de solucionar sus desperfectos eléctricos con Alstom, sino también el de frenar el desgaste de la percepción pública y justificar la multimillonaria inversión pública efectuada en el sureste mexicano.
Con información de El Financiero.
