Redacción
EU.-El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó la recepción de un nuevo plan de paz enviado por el gobierno de Irán, el cual busca establecer una hoja de ruta para el cese de las hostilidades en Medio Oriente. A través de su plataforma Truth Social, el mandatario estadounidense expresó un marcado escepticismo sobre la viabilidad del documento, afirmando que Teherán “aún no ha pagado un precio suficientemente alto” por sus acciones globales en las últimas décadas, aunque aseguró que analizará la redacción exacta de la propuesta.
La iniciativa iraní, transmitida a través de la mediación de Pakistán, consta de 14 puntos estratégicos que contrastan con los nueve planteados previamente por la administración de Washington. Entre las exigencias clave de Teherán se encuentran la retirada de las fuerzas militares estadounidenses de zonas próximas a su territorio, el levantamiento inmediato del bloqueo naval y la liberación de activos financieros congelados. Además, Irán propone un plazo de resolución de apenas 30 días, frente a la tregua de dos meses que pretendía Estados Unidos.
Un punto crítico de la propuesta radica en la gestión del Estrecho de Ormuz, donde Irán sugiere un nuevo mecanismo de tránsito para este corredor vital del comercio energético mundial. Mientras el canciller iraní, Abbas Araqchi, busca apoyo internacional y defiende el carácter pacífico de su programa nuclear, el Pentágono ha respondido con una reestructuración de sus fuerzas en Europa. Bajo las órdenes del secretario de Defensa, Pete Hegseth, se planea el retiro de más de 5,000 soldados de bases en Alemania, una medida que Trump justificó tras los roces diplomáticos con el canciller alemán Friedrich Merz.
Paralelamente, la tensión se ha desplazado hacia el Caribe, donde Trump vinculó directamente la resolución del conflicto con Irán con futuras acciones sobre Cuba. El mandatario sugirió que, una vez concluidas las operaciones en Oriente Próximo, buscará tomar el control de la isla, mencionando incluso el despliegue del portaaviones USS Abraham Lincoln. Estas declaraciones provocaron una respuesta inmediata del régimen de Miguel Díaz-Canel, quien calificó las amenazas como “peligrosas y sin precedentes”, elevando la alerta diplomática a nivel internacional.
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