Trump dice que sería un “honor” tomar Cuba y presiona salida de Díaz-Canel

Redacción

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que cree que tendrá el “honor” de tomar Cuba, al reiterar que la isla es un “Estado fallido”, mientras su administración presiona para que el presidente cubano Miguel Díaz-Canel abandone el poder como condición para avanzar en negociaciones entre ambos países.

Las declaraciones fueron hechas ante periodistas en la Casa Blanca durante la firma de una orden ejecutiva, cuando el mandatario fue cuestionado sobre la situación en la isla.

–Creo que tendré el honor de tomar Cuba. Eso sería bueno. Es un gran honor –, dijo Trump.

Al ser cuestionado por un reportero sobre si hablaba literalmente de “tomar Cuba”, el mandatario reiteró su afirmación.

–Tomar Cuba. De alguna forma, sí. Tomar Cuba.

Trump también aseguró que tiene derecho a actuar como considere respecto a la isla.

“Quiero decir, ya sea que lo libere o lo tome (…) creo que puedo hacer lo que quiera con él, para serles sincero”, añadió el mandatario estadounidense.

El presidente ha calificado a Cuba como un país debilitado y ha insinuado que podría ser el siguiente objetivo de su política exterior tras el conflicto con Irán.

Las declaraciones se producen mientras Washington mantiene presiones sobre La Habana. De acuerdo con reportes de medios internacionales, funcionarios estadounidenses han planteado a negociadores cubanos que para lograr avances significativos en las conversaciones el presidente Miguel Díaz-Canel debería renunciar.

Según esas versiones, Estados Unidos no necesariamente busca modificar de inmediato la estructura política del gobierno cubano, pero sí considera indispensable la salida de Díaz-Canel para avanzar en un eventual acuerdo.

Díaz-Canel, quien llegó al poder en 2018, confirmó recientemente que existen contactos entre ambos gobiernos, aunque no ha revelado detalles sobre el contenido de las negociaciones.

Las tensiones entre Washington y La Habana se han intensificado en los últimos meses, en medio de la crisis económica y energética que enfrenta la isla y de la presión política ejercida por la administración estadounidense contra el gobierno cubano.

Con información de: La Jornada