UAA busca obtener sello Bajo en Carbono por trabajo ambiental

Con el compromiso de consolidarse como una institución socialmente responsable y proactiva en el cuidado del entorno, la Universidad Autónoma de Aguascalientes formalizó su postulación para obtener el “Sello de Bajo Carbono del Estado de Aguascalientes”. Este programa es impulsado por la Secretaría de Sustentabilidad, Medio Ambiente y Agua (SSMAA) del Gobierno del Estado y representa un equivalente local a algunas certificaciones internacionales como la norma ISO 14000 en materia de gestión ambiental.

Al respecto, la Lic. Susana Arellano Rodríguez, jefa del Departamento de Gestión Organizacional y Calidad de la UAA, explicó que este sello, históricamente enfocado en la iniciativa privada, se abre por primera vez a las instituciones de educación superior, una oportunidad que la máxima casa de estudios aprovechó inscribiendo las acciones emprendidas desde Ciudad Universitaria.

El punto central de este programa radica en que las organizaciones que atiendan a la convocatoria realicen una medición rigurosa de sus emisiones de dióxido de carbono (CO2) y demuestren la implementación de acciones concretas para mitigar su huella de carbono. En este sentido, la UAA someterá a evaluación los datos consolidados de los años 2024 y 2025, con el objetivo de validar una tendencia a la baja en la generación de gases de efecto invernadero dentro de sus instalaciones.

La Lic. Arellano Rodríguez detalló que el proceso metodológico es estricto. “La SSMAA brinda los parámetros y formatos oficiales que incluyen las fórmulas de cálculo pertinentes. A nivel interno, el Departamento de Gestión Organizacional y Calidad recopila trimestralmente la información técnica provista por la Dirección General de Infraestructura Universitaria para alimentar dicha matriz”, explicó.

Los primeros balances reflejan un impacto positivo contundente: la UAA registró una disminución del 8.6% en sus emisiones indirectas al comparar el periodo 2024 frente al 2025. Este indicador evalúa la intensidad de carbono mediante una relación directa entre el consumo de energía eléctrica en kilowatts-hora (kWh) y la densidad poblacional de Ciudad Universitaria, la cual ronda las 24 mil personas entre estudiantes de todos los niveles, personal docente y administrativo. Este cálculo incluyó una media que suple a los alumnos de otros planteles con la afluencia constante de usuarios que asisten diariamente a cursos de extensión y clubes deportivos en el Campus Central.

Entre las acciones documentadas destacan la sustitución masiva de luminarias tradicionales por tecnología LED en las aulas, la operación de paneles solares en las Clínicas de Rehabilitación, el contar con infraestructura de energías limpias y la activación de campañas de concienciación sobre el ahorro de electricidad.

Aunado a los esfuerzos institucionales, Arellano Rodríguez mencionó que factores climáticos como una temporada de calor menos intensa durante este ciclo han contribuido a reducir el encendido de sistemas de aire acondicionado y ventiladores, dispositivos que habitualmente disparan los picos de consumo. Asimismo, afirmó que las proyecciones para el próximo año buscan un impacto positivo aún mayor, con estrategias hacia la erradicación de malas prácticas comunes en las aulas, tales como mantener luces y pantallas encendidas a pesar de no ser utilizadas, o el uso desmedido de impresiones.

Tras recibir la confirmación oficial de inscripción, la UAA entregará próximamente los reportes de cálculo. Posteriormente, una empresa de auditoría externa acudirá a Ciudad Universitaria para verificar que los datos reportados coincidan con la realidad operativa del campus, los resultados se darán a conocer en el mes de septiembre. 

Finalmente, la jefa del Departamento de Gestión Organizacional y Calidad reflexionó sobre la importancia de visibilizar estas acciones. Subrayó que, más allá de la percepción habitual de una universidad “verde” o limpia en su superficie, existen esfuerzos técnicos de gran importancia detrás de las aulas. Por ello, la UAA continuará apostando por campañas de sensibilización que involucren activamente a la comunidad estudiantil, invitándola a ser corresponsable en el cuidado de los recursos y en la reducción colectiva de emisiones contaminantes.