Ciudad de México, 17 de mayo de 2026.- En el Día Mundial de Internet, Tejiendo Redes Infancia advierte que la discusión pública sobre seguridad digital no puede reducirse a prohibiciones, miedo o vigilancia. La pregunta central no es si niñas, niños y adolescentes deben estar en internet, sino bajo qué reglas, con qué garantías y frente a qué poderes económicos se configura su vida digital.
Niñas, niños y adolescentes no son visitantes accidentales del mundo digital. Son ciudadanas y ciudadanos digitales, titulares plenos de derechos, con capacidad progresiva para participar, crear, aprender, organizarse, jugar, denunciar violencias y construir comunidad. La Observación General 25 del Comité de los Derechos del Niño establece que los derechos reconocidos en la Convención se aplican plenamente en los entornos digitales, incluyendo acceso, protección, privacidad, participación y no discriminación (Comité de los Derechos del Niño, 2021).
El problema no es la presencia de las infancias en redes sociales, videojuegos, plataformas educativas o sistemas de inteligencia artificial. El problema es no reconocer que ahora ya se ejercen y violan derechos humanos en un ecosistema digital diseñado bajo criterios comerciales para capturar atención, extraer datos e inducir el consumo; lo que amplifica la polarización política y los discursos de odio. En este contexto es irresponsable insistir en trasladar a las familias y escuelas las responsabilidades técnicas y legales que corresponden a Estados y corporaciones.
Los gobiernos, organismos internacionales, empresas tecnológicas, sistemas educativos y medios de comunicación necesitan abandonar el pánico moral y construir una agenda digital basada en derechos. Con narrativas discriminatorias, uso sesgado de investigaciones académicas y desinformación se está promueve activamente la discriminación y criminalización de las infancias y juventudes.
Todos los impactos negativos investigados sobre los entornos digitales no afectan exclusivamente a niñas, niños y adolescentes, también afectan a todas las personas adultas que usan internet.
Reconocer que los impactos son diferenciados por contextos, edades, redes de apoyo y habilidades digitales basadas en el pensamiento crítico, es parte de la necesaria evaluación de impacto que requiere cualquier programa y política pública.
Destacamos que el populismo punitivo digital viola los derechos humanos de las infancias, es decir, las respuestas que prometen protección mediante prohibiciones generales, medidas espectaculares o reformas que expulsan a niñas, niños y adolescentes del espacio digital son un distractor político y comercial para no asumir la responsabilidad de construir una gobernanza global de los entornos digitales. Prohibir de forma indiscriminada no garantiza reparación a las víctimas de violencias digitales.
Estas medidas pueden profundizar brechas, empujar usos clandestinos y justificar la violencia adulta que desde la discriminación tutelar decide por la niñez sin escucharla. El adultocentrismo opera cuando las personas adultas definen unilateralmente qué es mejor para niñas, niños y adolescentes, desconociendo sus saberes, experiencias y agencia social. En este contexto, desde Tejiendo Redes Infancia llamamos urgentemente a:
– Avanzar hacia una gobernanza global de los entornos digitales, con obligaciones vinculantes
para empresas tecnológicas, cooperación internacional efectiva, transparencia algorítmica y
mecanismos públicos de rendición de cuentas.
– Reconocer que ningún Estado, familia o escuela puede enfrentar aisladamente plataformas
transnacionales cuyo poder atraviesa intereses económicos, fronteras, lenguas, culturas y vidas cotidianas.
– Evaluar previamente el impacto en los derechos de la niñez de cualquier propuesta política educativa digital (ley, política pública, plataforma, sistema de inteligencia artificial,mecanismo de verificación de edad, etc.) La evaluación debe ser pública y capaz de demostrar que protege derechos sin restringir el acceso, la expresión y la participación de la infancia y adolescencia.
– Ninguna política pública debe aprobarse sin mecanismos institucionales de escucha previa de niñas, niños y adolescentes, que garanticen una participación informada y libre de presiones adultas.
En Tejiendo Redes Infancia creemos que las niñas, niños y adolescentes conocen los códigos, riesgos, oportunidades y violencias que muchas instituciones y personas adultas todavía no comprenden. Escucharles no debilita la protección: la hace más inteligente, legítima y efectiva.
Finalmente, consideramos que Internet también es territorio de derechos de la niñez, proteger no debe ser sinónimo de expulsar, sino de garantizar plataformas seguras en su diseño, transparencia en el funcionamiento de los algoritmos, prohibición estricta de publicidad dirigida a personas menores de edad, la protección real de sus datos personales y la materialización de las políticas públicas que incorporen la currícula, en todos los niveles escolares la alfabetización digital, el pensamiento crítico y participación protagónica en espacios virtuales.
Atentamente
Juan Martín Pérez García
Coordinador
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