Redacción
El partido mundialista entre las selecciones de Argentina y Egipto escaló del ámbito deportivo y se volvió en un nuevo dolor para la FIFA, que se ha visto cuestionada como nunca en plena competencia global.
Y es que el pase de la Albiceleste quedó bajo la sombra de la indignación de la federación egipcia que anunció una queja formal ante la FIFA por el desempeño arbitral.
Egipto sorprendió al adelantarse con goles de Yasser Ibrahim y Mostafa Zico. El marcador pudo haber sido un lapidario 3-0, pero una larga revisión del VAR anuló el segundo tanto de Zico por una falta en el inicio de la jugada.
La casta campeona despertó en la recta final: Lionel Messi apareció al minuto 83 para marcar el 2-2 provisional —su octavo gol del certamen y el número 21 en Mundiales—, dejando la mesa puesta para que Enzo Fernández culminara la heroica remontada en el tiempo añadido.
La eliminación caló hondo en el conjunto de los “Faraones”. El seleccionador egipcio, Hossam Hassan, fue tajante: “Fuimos superiores en todo, salvo en el resultado. Hoy no se nos ha tratado con justicia; hemos sufrido una injusticia”. Hassan incluso aseguró que no verá más el torneo, acusando que a su equipo se le negó un penalti clave justo antes del gol de la victoria argentina.
Según adelantó el diario As, el presidente de la Asociación de la Federación Egipcia, Hany Abo Rida, ha impulsado formalmente la denuncia ante la FIFA. El documento exige una investigación exhaustiva sobre el cuerpo arbitral encabezado por el francés François Letexier y la exclusión de sus técnicos durante el resto de la justa, argumentando que sus decisiones fueron determinantes para su eliminación.
El reclamo de Egipto llega en el peor momento para la reputación de la FIFA, actualmente sacudida por un escándalo de presunto tráfico de influencias en la organización compartida en Norteamérica.
Se ha revelado que el presidente del organismo, Gianni Infantino, presuntamente recibió una llamada directa del mandatario estadounidense, Donald Trump, con el objetivo de presionar y revocar la tarjeta roja impuesta al delantero norteamericano Folarin Balogun durante el duelo de fase previa entre EE. UU. y Bélgica.
La situación escaló al plano geopolítico este martes, luego de que un grupo de eurodiputados lanzara una iniciativa formal dirigida a las 27 federaciones de la Unión Europea para exigir una investigación rigurosa que determine si la administración de la Casa Blanca influyó directamente en las comisiones disciplinarias de la federación internacional.
Con información de Yahoo
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