El secreto detrás de una costumbre de los gatos

Redacción 

Es una de las escenas más comunes y tiernas para quienes comparten su vida con un felino: antes de dormir o mientras descansa sobre el regazo de su dueño, el gato comienza a presionar de manera rítmica y alternada la superficie con sus patas delanteras. Aunque popularmente se dice que “están haciendo pan”, los expertos en medicina veterinaria revelan que este hábito esconde un profundo significado emocional que se remonta a sus primeros días de vida.

Un reflejo de la lactancia y el bienestar

Los especialistas coinciden en que el acto de amasar es una conducta heredada de la etapa de cachorros. Durante las primeras semanas de vida, los pequeños felinos presionan el vientre de su madre alrededor de las mamas para estimular la producción y salida de leche. Con el paso del tiempo, este movimiento mecánico se convierte en un anclaje psicológico asociado al placer, la seguridad y el alimento.

“Como la lactancia y las feromonas tranquilizadoras de la madre generan bienestar, muchos gatos continúan amasando durante la adultez para recuperar una sensación similar de calma y relajación”, explica la veterinaria Hannah Hart, de acuerdo a tn.com.ar

En concordancia, la especialista Katie Grzyb señala que esta acción aporta consuelo a los felinos en su etapa madura, funcionando como un mecanismo natural para reducir el estrés y propiciar un estado de relajación profunda.

Marcaje territorial y comunicación silenciosa

Además del factor nostálgico y placentero, el amasado cumple una función biológica de comunicación. Las almohadillas de las patas de los gatos poseen glándulas que liberan feromonas. Al amasar una manta, un sillón o a sus propios dueños, el felino está impregnando su olor en la superficie, una forma silenciosa de declarar que se encuentra en un territorio seguro y con seres en los que confía plenamente.

Es frecuente observar que el amasado venga acompañado de ojos entrecerrados, ronroneos intensos e incluso una ligera salivación o babeo. Los expertos indican que estas reacciones son completamente normales y reflejan un estado de trance y calma absoluta.

¿Cuándo se debe consultar al veterinario?

Aunque el amasado es un comportamiento saludable, existen dos escenarios específicos en los que los propietarios deben encender las alarmas y programar una consulta médica:

  1. Si el gato nunca había amasado y de pronto comienza a hacerlo de forma compulsiva.
  2. Si la conducta se vuelve excesiva o ansiosa, interfiriendo con sus actividades diarias, lo cual podría ser señal de un dolor físico subyacente o un cuadro severo de estrés ambiental.

En conclusión, ver a un gato amasar es la confirmación de que se ha logrado construir un entorno seguro y amoroso para él, permitiéndole revivir de manera sana los momentos de mayor confort de su infancia.

Con información de tn.com.ar 

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