Bad Bunny enfrenta demanda por 40 millones de dólares

El nombre de Carliz de la Cruz Hernández ha vuelto a sacudir las portadas de la prensa de espectáculos y tribunales. En un giro legal determinante, el Tribunal Supremo de Puerto Rico rechazó el intento de desestimación promovido por los abogados del cantante Bad Bunny, anotando una victoria procesal clave para la abogada puertorriqueña.

El fallo del máximo tribunal de la isla permite que la demanda —presentada originalmente en marzo de 2023— continúe su curso legal ordinario, manteniendo firme el millonario reclamo de una indemnización por 40 millones de dólares en contra del astro de la música urbana por el presunto uso no autorizado de su voz.

¿Quién es Carliz de la Cruz? 

Mucho antes de los estadios llenos y los millones de reproducciones en plataformas digitales, Benito Antonio Martínez Ocasio (nombre real de Bad Bunny) compartía su vida con Carliz de la Cruz. Ambos se conocieron en 2011, cuando trabajaban como empleados en un supermercado de la cadena Econo en Vega Baja, Puerto Rico.

Mientras de la Cruz avanzaba en sus estudios universitarios, Martínez Ocasio componía sus primeros temas y buscaba un espacio en la escena musical. Según se detalla en el expediente judicial, la relación de la pareja se extendió de forma intermitente entre 2011 y 2017. Durante ese periodo, de la Cruz no solo fue su pareja sentimental, sino que operó de manera activa en los cimientos de la carrera del artista.

La separación definitiva ocurrió poco antes de que el intérprete firmara un contrato de exclusividad con la discográfica Rimas Entertainment, la plataforma que lo catapultó al estrellato internacional.

Los argumentos de la demanda y el estado del caso

Carliz de la Cruz argumenta que el uso sistemático de su voz vulnera de manera directa sus derechos de imagen y de propiedad intelectual. Asimismo, expone que la viralidad del audio ha perjudicado su vida cotidiana y profesional como abogada, ya que es constantemente identificada en la esfera pública a través de dicho fragmento de voz, generándole cuadros de ansiedad y angustia emocional.

Tras revisar los argumentos, el Tribunal Supremo resolvió esta semana que una parte sustancial de la demanda posee los fundamentos jurídicos necesarios para ser dirimida en un juicio. Si bien los magistrados desestimaron una de las reclamaciones menores debido a su prescripción temporal, el litigio principal por el presunto uso indebido de la voz y la violación de derechos de imagen sigue completamente vigente en los tribunales puertorriqueños.

Con información de Quién

Foto: X.