Redacción
La Copa del Mundo de la FIFA 2026 está rompiendo récords, pero no solo en las canchas. El torneo se ha consolidado formalmente como el certamen de fútbol menos accesible para el aficionado común en toda la historia.
El polémico sistema de “tarifas dinámicas” implementado por la FIFA desde la venta oficial fue solo el inicio; ahora, la alta demanda por los partidos de vida o muerte ha disparado los precios en el mercado secundario a niveles estratosféricos.
El ejemplo más crudo de este fenómeno se vive de cara al trascendental encuentro de este martes, donde la Selección Mexicana se medirá ante su similar de Ecuador en el Estadio Ciudad de México, buscando su boleto a los octavos de final. En las principales plataformas de reventa autorizada, una entrada para este partido ya alcanza los 186 mil pesos mexicanos.
Para la gran mayoría de los seguidores, conseguir un boleto a través de los canales formales ha sido una misión casi imposible debido a la complejidad del sistema de sorteo de la FIFA. Con las taquillas oficiales reportando un lleno técnico y boletos prácticamente agotados para el duelo latinoamericano, los aficionados se han visto obligados a recurrir a la reventa como única alternativa, enfrentándose a costos prohibitivos.
La escalada de precios abre nuevamente el debate sobre la mercantilización del deporte Rey. Lo que históricamente se celebró como la fiesta del pueblo, hoy se percibe en la capital del país como un espectáculo de élite reservado para unos cuantos.
A pesar de las críticas generalizadas en redes sociales por parte de la afición local, las dinámicas del mercado sugieren que las localidades disponibles seguirán subiendo de precio conforme se acerque la hora del silbatazo inicial, confirmando que ver al “Tri” en una instancia definitiva de su propio Mundial se ha vuelto un lujo inalcanzable para el fanático promedio.
Con información de La Jornada
Foto: miseleccionmx
