Estudio genético demuestra después de 400 años lo que realmente es un tiburón

Redacción 

La palabra “tiburón” evoca una imagen universal: un depredador de silueta hidrodinámica, hendiduras branquiales laterales y una historia evolutiva que parece grabada en piedra. Sin embargo, lo que dábamos por sentado en los libros de texto podría estar a punto de desmoronarse. Un reciente estudio liderado por la Universidad de Yale y publicado en el servidor de preimpresión bioRxiv sugiere que los tiburones, tal como los conocemos, podrían no ser el grupo biológico uniforme que siempre creímos.

La investigación, publicada por Muy Interesante, ha vuelto a encender un debate histórico en la zoología: ¿pertenecen todos los tiburones a una única rama evolutiva o hemos agrupado a especies distintas simplemente por su apariencia física?

El desafío del ADN: Historias contradictorias
Hasta hoy, la clasificación de los condrictios (peces con esqueleto de cartílago) era casi escolar: tiburones por un lado, rayas y mantas por otro, y las quimeras en una rama aparte. Pero la evolución no entiende de etiquetas cómodas.

El equipo de investigadores analizó 48 genomas completos de diversas especies, comparando distintas regiones del ADN. Los resultados revelaron una paradoja fascinante:

Los exones (partes del ADN que codifican proteínas) apoyan la visión clásica de que todos los tiburones comparten un ancestro común exclusivo.

Los elementos ultraconservados (UCEs), fragmentos genéticos que permanecen casi intactos durante millones de años, cuentan una historia distinta. Según estos datos, algunos linajes de tiburones están más emparentados con las rayas que con otros tiburones.

Los “fósiles vivientes” en el punto de mira
El epicentro de esta discordia taxonómica se encuentra en el orden de los Hexanchiformes. Estos animales, entre los que se incluyen el tiburón anguila y la cañabota, son criaturas de aspecto prehistórico que habitan en las profundidades y poseen seis o siete branquias, a diferencia de las cinco habituales en el resto de sus parientes.

El estudio indica que los Hexanchiformes podrían haberse separado del tronco común mucho antes de lo que se pensaba. Si esta hipótesis se confirma, nos enfrentaríamos a dos realidades provocadoras:

Los tiburones no son un grupo natural, sino una mezcla de linajes que evolucionaron de forma similar por convergencia.

Un estallido de vida en el Jurásico
Más allá de la crisis de identidad de la especie, el trabajo arroja luz sobre el cronograma de estos depredadores. La gran explosión de diversidad de los linajes modernos ocurrió durante el Mesozoico, específicamente en el Jurásico. Fue un periodo de “revolución marina” donde la reorganización de los ecosistemas permitió que estos animales se convirtieran en los reyes de los océanos.

Con información de Muy Interesante.

Foto:  NOAA Photo Library