Gaza: nueva alerta por plagas y colapso humanitario 

Redacción 

Mientras el vacío de poder persiste sin un gobierno tecnócrata a la vista, la crisis en Gaza se profundiza. Israel ha extendido su ocupación más allá de la “línea amarilla”, tomando el control del 70 % del enclave, al tiempo que Hamas se reorganiza. Desde el alto el fuego del pasado 11 de octubre, los ataques han dejado 1.059 muertos y 3.429 heridos, con el saldo trágico de un niño fallecido al día en promedio.

Para los 1,9 millones de desplazados, las referencias diplomáticas a la paz chocan con una cruda realidad. Con más del 60 % de los edificios destruidos, el hacinamiento ha provocado un colapso sanitario grave, destacando los siguientes focos de emergencia:

  • Ataques de fauna nociva: Ratas y comadrejas no sólo devoran la escasa ayuda alimentaria, sino que muerden a niños y ancianos mientras duermen en las tiendas de campaña.
  • Infecciones severas: El hacinamiento y la falta de ventilación han propagado infecciones cutáneas en el 80 % de las áreas de desplazamiento.
  • Contaminación: El colapso del alcantarillado y la acumulación de 25 millones de toneladas de escombros han obligado a la población a cavar pozos negros, contaminando suelo y agua.

Aunque la agencia israelí COGAT afirma coordinar el ingreso de 600 camiones de ayuda diarios y define la situación como “estable”, las ONG denuncian restricciones operativas críticas. Además, el dolor se prolonga bajo las ruinas: unas 7.500 personas continúan desaparecidas, y el paso del tiempo borra cualquier rasgo biológico que permita identificarlas.

Frente a un panorama con 85.1 % de desempleo y niños que juegan a simular funerales, las nuevas generaciones intentan sobrevivir al trauma. Como explica Yahya Alhamarna, un joven desplazado, la narración de historias se ha convertido en un salvavidas: “La gente sigue escribiendo, hablando y con esperanza. Y eso en sí mismo es una forma de resistencia”.

Con información de CNN

Foto: X.