Redacción
Ciudad de México.-Meses de espera desde la última prueba de la Copa del Mundo de MTB, pendientes del arranque de las ahora WHOOP UCI MTB World Series. Nuevas bicis, nuevos colores y el aliciente habitual de ver en acción a los mejores bikers del planeta. Una tarea que, sin embargo, es más difícil que nunca desde que las carreras pasaron a retransmitirse bajo un muro de pago.
Resulta difícil señalar un solo indicador claro que evidencie que esa evolución ha sido positiva para el deporte
Desde ese momento, el MTB de máximo nivel ha entrado en una espiral de cambios que están desfigurando progresivamente lo que fue este deporte, con decisiones como la eliminación del podio de cinco, la desaparición de equipos pequeños o el fin del maillot de líder. Todo ello bajo la promesa de construir algo más grande, más seguido y más relevante. Pero tres años después, resulta difícil señalar un solo indicador claro que evidencie que esa evolución ha sido positiva, al menos desde la perspectiva del XCO y del aficionado en España.
La prueba inaugural en Corea del Sur ha sido un ejemplo especialmente claro de esta deriva. La primera cita del calendario suele ser una de las más importantes del año y, sin embargo, la organización apostó por una sede completamente nueva, en un país sin tradición en el MTB de máximo nivel. La ausencia de público era evidente. A eso se sumó un hecho difícil de justificar: no hubo información real del trazado hasta pocos días antes de la carrera, algo impropio de un campeonato que presume de estar en su etapa más profesional.

Caminando más que pedaleando
Sin plan B
Un espectáculo muy pobre para el espectador, aunque han habido muchas carreras impresionantes en barro en el pasado
La lluvia condicionó la prueba, pero ese argumento no se sostiene por sí solo. El MTB ha demostrado durante años que puede ofrecer grandes carreras en condiciones adversas. Nombres como Nove Mesto, Andorra, Mont-Sainte-Anne o Albstadt han dejado carreras memorables bajo el barro, con circuitos diseñados para ser rodados incluso en situaciones límite. La diferencia es que en Corea el recorrido no estaba preparado para ello y, lo que es más grave, no parecía existir ningún plan alternativo.
Desde fuera, la percepción es difícil de maquillar: el experimento de Corea no pudo salir mucho peor en términos deportivos y de espectáculo. El circuito no solo falló en mojado, sino que incluso en seco ofrecía muy poco. Se enmarca dentro de una tendencia cada vez más evidente hacia recorridos rápidos, anchos y con una dificultad técnica muy limitada, donde los obstáculos artificiales tienen más protagonismo que el propio terreno. El problema es que estos elementos rara vez son decisivos y, en muchos casos, se convierten más en un punto de riesgo que en un factor que marque diferencias en carrera.

La bici de Lillo en meta
La evolución de los circuitos iguala todas las sedes y el desarrollo de las pruebas
La evolución de los circuitos empieza a ser dudosa, todos con el mismo objetivo de ser más rápidos y propiciar carreras más ajustadas
La crítica no ha sido solo externa. Maximilian Brandl, uno de los corredores con mayor libertad para expresarse fuera de las grandes estructuras, compartió un vídeo de una carrera de XCO de los años 90 acompañado del comentario: “ese circuito es más técnico que el de Corea”. Una frase simple, pero suficientemente contundente como para resumir el sentir de muchos dentro del paddock.
Lo que ofreció la retransmisión tampoco ayudó a mejorar la imagen. Ver a los mejores bikers del planeta corriendo con la bici al lado durante buena parte de las subidas, en algunos casos prácticamente completas, rompe por completo el sentido competitivo y el atractivo visual del XCO. Las carreras perdieron ritmo, emoción y, sobre todo, capacidad de enganchar incluso al aficionado más fiel. A pesar de que, como siempre, los bikers pusieron todo de su parte. Y todo ello bajo un modelo de pago que eleva aún más la exigencia sobre el producto ofrecido.

Bajadas del circuito
Una coincidencia que pone en evidencia el impacto de la prueba
Por casualidad ha competido en atención mediática con The Traka… que la ha eclipsado completamente
La coincidencia en fechas con The Traka hace que la comparación sea inevitable. Puede parecer que ambas realidades no tienen relación directa, pero comparten marcas y, en gran medida, audiencia. Y ahí es donde el contraste se vuelve incómodo para el XCO.
A nivel de participación, el gravel ya ha superado claramente al XCO, y no es casualidad. Frente a un modelo hiperprofesionalizado, donde el acceso es cada vez más complejo, el gravel propone justo lo contrario: eventos abiertos, masivos y donde profesionales y amateurs conviven en el mismo espacio con objetivos distintos. Es un formato mucho más fácil de entender, de seguir y, sobre todo, de vivir desde dentro.

La imagen de la prueba
Creación de contenido, facilidades contra restricciones
Crear contenido en la Copa del Mundo es increíblemente complicado comparado con otros eventos
Pero más allá de la participación, hay un punto clave que marca la diferencia: la creación de contenido. Mientras que en The Traka la libertad para generar imágenes, vídeos y cobertura es prácticamente total, en las WHOOP UCI MTB World Series las restricciones son enormes. Viajes costosos, acreditaciones limitadas, imposibilidad real de producir contenido de carrera… un entorno que limita de forma directa la visibilidad del campeonato fuera de los canales oficiales.
El resultado es evidente. Redes sociales y medios especializados llenos de contenido de The Traka, frente a una Copa del Mundo con presencia muy limitada y concentrada en actores muy concretos. No es una percepción, es algo fácilmente comprobable con un simple vistazo al ecosistema mediático del sector.
La comparación se puede extender a otros eventos como la Absa Cape Epic, donde la cobertura es abierta, la narrativa funciona y el contenido fluye de forma natural. Sin tener la etiqueta de Copa del Mundo, generan más conversación, más seguimiento y más impacto real.

Las marcas de ciclismo son las que siguen manteniendo a la mayoría de equipos
Ni rastro de grandes patrocinadores para los equipos
¿Dónde están las ventajas para los equipos? Parecen los primeros damnificados de los cambios introducidos
Mientras, el panorama para los equipos de XCO no parece el mejor. Entraron en esta nueva era del MTB bajo la promesa de que el deporte iba a crecer, su alcance se iba a multiplicar y con ello iban a llegar patrocinadores globales más allá de las propias marcas de bici. Van pasando los años y, aunque el coste para los equipos que han conseguido ser UCI MTB World Series Teams es elevado (y mucho más alto que en la etapa previa) el retorno parece haberse reducido (no nos valen número de views en redes sociales, a ese juego probablemente también pierde una carrera de la Copa del Mundo comparada con Traka o Cape Epic) y, sobre todo, apenas hay rastro de nuevos patrocinadores que no sean del propio mundo de la bicicleta.
Cuánto ha costado a los equipos el viaje a Corea y qué retorno ha tenido para ellos es una pregunta que probablemente hará dudar a muchos de si esto es viable.
Desde nuestra propia experiencia, el cambio también es evidente. Cuando nació ESMTB hace más de 22 años, el XCO era suficiente para sostener una línea editorial completa. Hoy sigue siendo importante, pero ha dejado de ser el eje central frente al crecimiento de otras disciplinas y eventos que generan más interés y más contenido.
Puede que todo esto responda a un inicio de temporada condicionado por múltiples factores. Puede que las próximas pruebas devuelvan al XCO a su mejor versión, con circuitos como Nove Mesto marcando la diferencia. Pero el arranque en Corea no solo ha sido decepcionante: ha expuesto con bastante claridad muchas de las debilidades estructurales del modelo actual.
Información de MESMTB
