Redacción
Aguascalientes, Ags.- La inflación en México mostró un repunte significativo durante la primera quincena de marzo de 2026, al ubicarse en una tasa anual de 4.63%, impulsada principalmente por el encarecimiento de alimentos y servicios, señaló el economista Gerardo Sánchez.
De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) registró un incremento quincenal de 0.62%, el más alto para este periodo desde 2017, lo que refleja una presión inflacionaria mayor a la observada en meses previos.
El especialista destacó que esta cifra representa un repunte frente al 4.02% con el que cerró febrero, lo que confirma un cambio en la tendencia de moderación que se había venido observando.
En su análisis, Sánchez explicó que el componente subyacente, que excluye productos de alta volatilidad, se ubicó en 4.46%, mientras que el no subyacente alcanzó 5.18%, siendo este último el que más presionó el comportamiento general de los precios.
Entre los productos que más incrementaron su costo destacan el pollo, con un alza de 32.17%; el transporte aéreo, con 21.86%; así como productos básicos como la calabacita (16.78%), el limón (13.11%) y el tomate verde (10.79%).
Asimismo, en el sector agropecuario se reportaron precios elevados en insumos clave de la canasta básica, como el chile poblano en 52 pesos por kilo, el chile húngaro en 50 pesos, el chile serrano en 45 pesos, la manzana roja en 42 pesos, el pepino en 35 pesos y el limón sin semilla en 34 pesos.
En contraste, algunos productos mostraron una disminución en sus precios, como el huevo, los nopales, los paquetes de internet y la carne de res, lo que ayudó a contener parcialmente el incremento general.
El economista advirtió que factores como el aumento en los hidrocarburos y la volatilidad en productos alimenticios seguirán presionando la inflación en el corto plazo, impactando directamente el poder adquisitivo de las familias.
Al concluir el especialista, recomendó a la población mantener un control estricto de sus gastos mediante presupuestos semanales o quincenales, priorizando la compra de productos esenciales para enfrentar el entorno económico actual.
