Nepal: elefante ha ultimado a cuatro personas de una misma familia

Redacción 

La historia de Shanichara Bote parece una pesadilla sin fin. En diciembre de 2012, un elefante salvaje bautizado como Dhurbe mató a sus padres en Madi, un pueblo cercano al Parque Nacional de Chitwan. Buscando huir de la amenaza de los animales salvajes, Shanichara abandonó su hogar, cruzó el río Rapti y se estableció a unos 30 kilómetros de distancia, en la localidad de Jagatpur.

Catorce años después, el animal volvió a encontrarlo.

El pasado 5 de julio, Shanichara acudió en estado de shock a la comisaría del distrito de Chitwan para denunciar un nuevo ataque: horas antes, Dhurbe irrumpió en su casa y mató a su nuera, Ashika Bote, de 25 años, y a su nieto, Bharat Bote, de tan solo cuatro años. En total, cuatro miembros de una misma familia han perdido la vida a manos del mismo ejemplar.

Un temido historial y una cacería fallida

El animal recibe su nombre en memoria de un soldado al que mató en sus primeras incursiones. Desde que comenzó a atacar asentamientos humanos en 2010, Dhurbe acumula un trágico saldo de 25 personas fallecidas en la región.

En 2012, las autoridades del parque y el Ejército emprendieron una cacería y le dispararon en dos ocasiones, hiriéndolo de gravedad. El paquidermo se refugió en la selva y fue dado por muerto, pero en 2016 reapareció en la reserva. Aquella operación fallida le costó 1,6 millones de rupias nepalíes (unos 10.000 euros) a las arcas públicas.

El dilema ético: ¿sacrificar o proteger?

El trágico desenlace familiar ha vuelto a poner sobre la mesa la pregunta de si se debe sacrificar o no al ejemplar, desencadenando un fuerte debate entre los habitantes locales y los grupos de conservación.

“No podemos matar al animal así como así. Hay que dar una explicación muy convincente. Las autoridades locales y nacionales deben ponerse de acuerdo, y además, cumplir con las normativas internacionales de WWF”, explica Rajiv Aryal, integrante de Animal Rights Club Nepal.

Los activistas señalan que tan solo existen unos tres elefantes machos reconocidos en todo el parque debido a que suelen matarse entre ellos, lo que los convierte en piezas fundamentales para evitar la extinción de la especie en la zona.

A pesar de la defensa del paquidermo, Aryal reconoce la gravedad del conflicto: “Aunque seamos una organización que defiende los derechos de los animales, también velamos por la seguridad de las personas. Entiendo a la gente local que quiere el sacrificio de Dhurbe. Si yo viviera en una zona amenazada por él, también lo pediría”.

Comida y territorio 

Los especialistas señalan que los elefantes se aproximan a los asentamientos humanos principalmente por comida y para buscar hembras entre los ejemplares en cautividad. Sin embargo, en el caso de Dhurbe, su agresividad podría estar vinculada a tensiones territoriales con otros machos de la reserva.

“Ahora mismo está frustrado porque no puede vencer a Ronaldo, otro elefante que domina la zona. Ronaldo es más joven y más poderoso, está en su prime”, detalla Aryal.

La convivencia entre la población rural y la fauna del Parque Nacional de Chitwan ha dejado cifras alarmantes. De acuerdo con datos del parque citados por el Kathmandu Post, entre 2014 y 2025 los animales salvajes provocaron la muerte de 127 personas.

Como solución a largo plazo, la Oficina del Parque Nacional de Chitwan analiza garantizar espacios de alimentación y la posible creación de un santuario.

Con información de As

Foto: Wikimedia Commons.