Redacción
Lo que comenzó como el concepto de una gira y un álbum parece haberse convertido en el último recurso de libertad para Christian Nodal. El cantante ha sacudido las redes sociales al modificar su identidad digital: de ser simplemente “Nodal”, ha pasado a presentarse formalmente como “El Forajido”, un movimiento que trasciende lo estético para entrar en el terreno de una cruda batalla legal.
El trasfondo de este cambio es una disputa por la autonomía. Según registros del Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI), la marca “Christian Nodal” pertenece desde 2017 a su padre, Jaime González, un trámite realizado cuando el cantante aún era menor de edad. Esta estructura administrativa, común en los inicios de jóvenes estrellas, hoy parece haberse convertido en una jaula de oro.
La tensión alcanzó su punto máximo tras el lanzamiento del video “Un vals”. La pieza generó controversia por incluir a una modelo con un parecido asombroso a Cazzu, expareja del artista. Ante las críticas, Nodal fue tajante: “No soy dueño de mi nombre, ni de mi imagen, ni de mi música”, denunciando que decisiones creativas clave se toman sin su consentimiento.
Ante este panorama, el cantante ha pasado a la ofensiva legal. Nuevos documentos revelan que Nodal ha solicitado el registro de “El Forajido” bajo la Clase 41, categoría que protege servicios de entretenimiento y espectáculos. De concretarse, este título sería de su propiedad absoluta, permitiéndole blindar sus conciertos y proyectos futuros bajo una marca que sus padres no controlan.
Aunque el hermetismo familiar persiste, el mensaje entre líneas es claro: el “Forajido” no solo busca nuevos horizontes musicales, sino recuperar el control total de su propio destino profesional.
Con información de El Universal.
Foto: Instagram.
