Redacción
La tensión geopolítica entre Estados Unidos e Irán registró una nueva escalada este lunes tras reanudarse los ataques militares cruzados entre ambas naciones, rompiendo una tregua táctica de un mes y reactivando la alarma por una confrontación a mayor escala en Medio Oriente.
La jornada estuvo marcada por una contundente advertencia del presidente estadounidense, Donald Trump: “Vamos a golpearlos con fuerza”, declaró el mandatario en breves declaraciones recabadas por la red Fox News.
La nueva oleada de hostilidades se desencadenó luego de que fuerzas estadounidenses bombardearan la isla iraní de Larak, situada en el estratégico estrecho de Ormuz. Washington justificó la operación como una acción preventiva para neutralizar lanzacohetes iraníes e impedir la colocación de minas navales. Medios oficiales de Teherán reportaron al menos tres muertos y varios heridos tras la incursión.
En respuesta, los Guardianes de la Revolución de Irán lanzaron misiles balísticos contra dos bases aéreas estadounidenses en Jordania —donde la milicia local afirmó haber interceptado ocho proyectiles— y desplegaron decenas de drones contra instalaciones militares de EE. UU. en los Emiratos Árabes Unidos.
El conflicto reavivó de inmediato el nerviosismo financiero mundial: el crudo Brent superó nuevamente la barrera de los 90 dólares por barril ante el riesgo de una parálisis prolongada en el estrecho de Ormuz, arteria por la que transitaba una quinta parte del petróleo global antes del conflicto.
En el plano político, el presidente iraní, Masud Pezeshkian, buscó matizar la postura de su gobierno antes de su participación en la Cumbre de la OCS en Kirguistán, señalando que la guerra no beneficia a la región y abogando por un acuerdo. Sin embargo, desde la reunión del G20 en Carolina del Norte, el secretario del Tesoro de EE. UU., Scott Bessent, ratificó que Washington mantendrá el asfixiante cerco económico contra Teherán.
Con información de Excélsior.
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